Consejos para crear tu huerto urbano

Los huertos urbanos: alternativa ecológica a comprar en el supermercado

 

El huerto urbano es la mejor opción para el autoabastecimiento de alimentos y para comer de forma más saludable mediante la agricultura ecológica. Cada vez vemos en más ciudades este tipo de huerto, siempre en espacios al aire libre, en solares abandonados, parques o, incluso, en azoteas de edificios. Hasta podemos verlos en interiores soleados de viviendas o en sus balcones y ventanas.

Los huertos urbanos promueven el consumo responsable, la agricultura sostenible, la sensibilización ambiental y la seguridad alimentaria. Cuando se desarrollan en un área pública, fomentan el asociacionismo, la cultura y la participación pública. Son una nueva forma de tener alimentos ecológicos al alcance de tu mano.

¿De dónde surge este movimiento?

El origen de los huertos urbanos se remonta a la Segunda Guerra Mundial, bajo la denominación de “Victory gardens” o “War gardens”. Se iniciaron en las grandes ciudades de Estados Unidos y llegaban a cubrir hasta el 40% del consumo familiar con los productos que en ellos se cultivaban. Durante ese periodo, los huertos se convirtieron en imprescindibles, pues eran la manera de asegurarse la alimentación durante la guerra.

Estados Unidos, Alemania y Reino Unido fomentaban el uso de espacios abiertos y ajardinados de las grandes ciudades para el cultivo de alimentos. Más tarde, durante los años 60, este tipo de cultivo volvió a resurgir de la mano de los movimientos ecologistas, hasta el día de hoy.

Pasos a seguir para empezar a cultivar

Buscar la mejor ubicación. Cualquier espacio es bueno para crear tu propio huerto, desde un balcón a una terraza, un jardín privado o un patio. En cualquiera de estos lugares puedes empezar a cultivar utilizando maceteros, cajones u otros objetos reciclados que puedan realizar las funciones de contenedor. No olvides que el huerto se debe controlar con frecuencia, la superficie debe poder aguantar el peso de los maceteros y ser una zona segura, no solo durante el montaje, sino durante todo el ciclo, mientras se realizan las labores de cultivo.

La luz y el acceso al agua también son importantes. El sol es necesario para que las plantas crezcan, por eso cuanto más, mejor, ya que se necesitan al menos 6 horas diarias para un correcto desarrollo. Así, elegiremos una zona con más horas de luz directa y protegida del viento. Si no disponemos de tantas horas, intentaremos adaptar nuestro huerto a cultivos que necesiten poca luz para sobrevivir como las fresas, acelgas, espinacas, lechugas, coles, coliflor, brócoli, rábanos, ajos y puerros. También es importante tener un grifo de agua cerca, para evitar tener que transportar grandes cantidades cada vez que tengamos que regar.

La siembra y el trasplante. Existen dos métodos para sembrar, la siembra directa de la semilla y el trasplante. Hay hortalizas como el rábano, la zanahoria, habas, judías, guisantes o nabos, que no es conveniente su trasplante, sino que deben sembrarse directamente. Si quieres conocer más detalles sobre cuándo sembrar, te dejamos el link al calendario de siembra.

Los fertilizantes. Existen diferentes tipos como el estiércol, el compost, el humus de lombriz, abonos verdes, residuos de cosecha, residuos industriales o algas. Deberemos escoger el que mejor se adapte al tipo de cultivo que hayamos plantado.

Tratamientos preventivos, insecticidas y fungicidas. Existen también varios tipos como el agua de ortiga, el agua de ajo o el agua de cola de caballo. Cada uno de ellos adecuado para un tipo de enfermedad de la planta.

Si quieres ampliar información sobre cómo crear tu huerto urbano de la mejor manera, te recomendamos el manual de huertos urbanos y ecológicos en el que hallarás todo tipo de consejos para que tu huerto sea fructífero.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *