El ejercicio físico, la clave para un envejecimiento activo

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El envejecimiento activo es un proceso a través del cual buscamos mejorar la calidad de vida en la vejez. Para poder llevarlo a cabo, debemos cumplir con diferentes hábitos como una alimentación saludable, cuidar el descanso, llevar una adecuada vida social y, por supuesto, la realización de ejercicio físico.

 

Por ello, los médicos prescriben en los casos indicados la realización habitual de alguna actividad física a personas con problemas cardiovasculares, articulares o enfermedades crónicas, por ejemplo.

Realizar una actividad deportiva puede ser fundamental. Se ha comprobado que mejora el riesgo cardiovascular, enfermedades crónicas, la calidad de vida y las personas se sienten mejor. Además, tiene otros “efectos secundarios” beneficiosos: hace que las personas que realizan alguna actividad física prescrita se cuiden más, mejoren su alimentación y sus relaciones sociales.

¿Cómo repercute el ejercicio en la gente mayor?

Hacia la edad de 25 o 30 años, el nivel funcional del organismo alcanza su máxima capacidad física. A partir de ese momento, el cuerpo sano inicia una disminución de la capacidad funcional general que se hace más evidente a partir de los 40 años, donde la pérdida lineal va asociada a la edad y a algunos factores genéticos.

Los efectos de la actividad física en gente mayor también se manifiestan en su cuerpo, al igual que en la gente joven, ya que su organismo también es susceptible a las transformaciones morfológicas y funcionales relacionadas con la práctica sistemática de actividad: se observa una mejora media del 12% del volumen muscular después de 9 semanas de entrenamiento.

A más edad, más beneficios.

Realizar ejercicio físico es beneficioso a cualquier edad, salvo que esté contraindicado por alguna enfermedad determinada, pero para la gente mayor sus ventajas son todavía más importantes:

  • Mejora la capacidad funcional, por lo que les otorga mayor independencia y mejor calidad de vida.
  • Mejora del equilibrio y consecuentemente, reducción del riesgo de caídas.
  • Retraso general del deterioro funcional de la edad.
  • Mejora la prevención de las enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes del adulto, artrosis y osteoporosis.
  • Contribuye a disminuir la percepción de dolor crónico.
  • Mejora la salud mental y la función cognitiva.

Además, te ofrecemos otros consejos de interés.

Puntos a tener en cuenta para empezar a practicar deporte de forma sana:

  • Experiencias deportivas anteriores.
  • Deseo individual de hacerlo.
  • Estado de salud (sobre todo cardio-respiratoria).
  • Capacidad mental.
  • Medios humanos y materiales.
  • Tiempo transcurrido desde la última vez que se hizo ejercicio.
  • Consulta con médico de cabecera para descartar incompatibilidades,

Consideraciones de salud:

  • Peso y talla.
  • Constitución: normal, asténico, pícnico.
  • Pulso (frecuencia cardíaca).
  • Capacidad pulmonar vital.
  • Tensión arterial.
  • Reacción ortostática al ponerse de pie.
  • Antecedentes de lesiones o enfermedades.
  • Lesiones o enfermedades actuales.
  • Flexibilidad de las extremidades.

Signos de alarma que obligan a interrumpir la actividad y consultar con el médico:

  • Respiración cortada o fatiga.
  • Aparición de palpitaciones, sensación de mareo o vértigo.
  • Sensación de vista borrosa.
  • Dolor de cabeza o en el pecho.
  • Rampas o espasmos musculares.
  • Edemas maleolares (tobillos hinchados).

Seguir estos consejos, ayudará a comenzar una actividad física de forma saludable para conseguir el objetivo: tener un envejecimiento activo para aumentar el bienestar.

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